sábado, 10 de agosto de 2019

Reflexiones reflexionadas

Nose ni como empezar...quizás deba ir hacia atrás...

Tú que te proclamas el mejor y lo fuiste durante un breve tiempo lo fuiste, me enriqueció en algo tu presencia, pero también me amargo tu despedida incompleta.
El tiempo contigo fue el mejor que he pasado en mucho tiempo, pero también fue el más breve, no te quito tu merito, donde creí que jamás caberian sentimientos para nadie más me demostraste que no era así, que no era tan hielo como pensaba me demostraste que en mi había fuego y ansias de vivir, que no quería estar siempre amargada y tranquila en mi casa que quería vivir, volar cuál pajarito recién nacido. Gracias por eso.
También en ese breve tiempo me demostraste que realmente tienes corazón, que sabes lo que es querer y no hacer daño. Que sabes lo que es no herir a nadie por puro placer o aburrimiento, gracias también por cuidarme aunque fuera un breve lapso de tiempo.

Luego cambiaste...empezaste a ser como eras con todas, eso me dejo claro que ya no querías seguir conmigo, pero a solas volvías a ser tú, ese ser adorable, amoroso, comprensivo, cuidadoso, picaron, guerrero, impulsivo...en fin, volvías a ser tu mismo. En incertidumbre me tuviste durante semanas, hasta que dejaste claro a todos que preferías a cualquiera antes que a mi.
Tranquilo me quedo claro a la primera total con esa edad no te culpo.

Ahora te sigo dando las gracias por enseñarme de verdad como eres cuando quieres hacer creer a todos que no te importan los demás, y oye, al 90% es cierto, pero se que en el fondo de ese corazón en piedra que finges tener, eres todo ternura, eres una persona que por culpa de como te han tratado varias enfermas actúas según tu criterio, y eso no esta bien, no hay dos personas iguales, si acaso parecidas, pero jamás iguales.

Después de todo me has enseñado cosas, lo que mejor me enseñaste a pesar de tu poca edad es que no tenía un corazón de hielo después de todo y que da igual el tiempo que pase o no pase, por breve que sea si los sentimientos son intensos deben sentirse a lo grande y sin miedo.