Tú el chocolate yo la nata,
tu el dulce yo la leche,
tu el caramelo yo la cuchara
cual llevas en tu boca
para poderlos rozar
y soñar con tus labios.
Seré sino esa almohada
que cuide tus sueños,
seré esa sábana
la cual te cuide del frío,
seré ese suéter
que te marca para que todas
sueñen a la noche contigo,
seré esas zapatillas
que te ayuden a correr
cuando lo necesites,
seré el sol y la luna
vigilando que nada te pase,
seré esa voz en tu interior
ayudándote cuando estés indeciso,
quiero ser eso y más,
quiero ser tu sombra y guiarte,
ser tu amiga y confesarte,
ser tu pareja y amarte,
ser tu esposa y cuidarte
y una vez así
cuidar tus hijos,
nacidos del fruto amoroso,
cuidarlos y amarlos,
protegerlos y ayudarlos,
quiero ser la madre de tus hijos
la cuál vele por ellos
en noches de tormenta
y mañanas de llantos,
quiero ser esa mujer que ames
la cual te disfrute y ame
hasta el fin de tus días,
y a pesar de ello
también te cuidaría,
volvería del más allá por ti,
por verte
cuidarte y protegerte,
y cuando nos volviéramos a ver
decirte:
"Te extrañe, anhele tu compañía, en ocasiones ruda y desafiante, pero siempre amorosa y tierna, y te amo y sé que lo aré durante mil inviernos y dos mil primaveras."
tu el dulce yo la leche,
tu el caramelo yo la cuchara
cual llevas en tu boca
para poderlos rozar
y soñar con tus labios.
Seré sino esa almohada
que cuide tus sueños,
seré esa sábana
la cual te cuide del frío,
seré ese suéter
que te marca para que todas
sueñen a la noche contigo,
seré esas zapatillas
que te ayuden a correr
cuando lo necesites,
seré el sol y la luna
vigilando que nada te pase,
seré esa voz en tu interior
ayudándote cuando estés indeciso,
quiero ser eso y más,
quiero ser tu sombra y guiarte,
ser tu amiga y confesarte,
ser tu pareja y amarte,
ser tu esposa y cuidarte
y una vez así
cuidar tus hijos,
nacidos del fruto amoroso,
cuidarlos y amarlos,
protegerlos y ayudarlos,
quiero ser la madre de tus hijos
la cuál vele por ellos
en noches de tormenta
y mañanas de llantos,
quiero ser esa mujer que ames
la cual te disfrute y ame
hasta el fin de tus días,
y a pesar de ello
también te cuidaría,
volvería del más allá por ti,
por verte
cuidarte y protegerte,
y cuando nos volviéramos a ver
decirte:
"Te extrañe, anhele tu compañía, en ocasiones ruda y desafiante, pero siempre amorosa y tierna, y te amo y sé que lo aré durante mil inviernos y dos mil primaveras."