Holi!!! Aquí os dejo un relato corto de "imagina"...son relatos que a veces me da por imaginar escenas o recordar escenas añadiéndole imaginación. Esta es una de ellas, de aquí de normal salen mis historias, mis libros, mis relatos en wattpad. A continuación os la dejo.
Imagina:
Esa noche, cuando Elaisa se metió en la cama, aún sentía el cosquilleo en los labios, la electricidad en las manos, el peso de una mirada que no podía sacarse de la cabeza. Cerró los ojos intentando vaciar la mente, pero el recuerdo del beso con Manel la perseguía como una sombra cálida y peligrosa.
En el sueño, todo era tan real que podía olerlo. Manel estaba allí, en su cocina. La luz tenue de la calle se filtraba por las persianas, y ella, apoyada contra la encimera, lo miraba sin decir una palabra. Él se acercó despacio, con esa mezcla de timidez y atrevimiento que tanto la desarmaba. Le rozó la mejilla con los dedos, luego la barbilla... hasta que la tomó suavemente del cuello y la atrajo hacia sí.
El beso fue profundo, lento al principio, pero cada segundo encendía algo más fuerte. Elaisa sintió cómo se le doblaban las rodillas, cómo el calor la invadía desde el pecho hasta la piel. Manel la levantó en brazos sin esfuerzo, la besaba como si quisiera grabarse en su memoria, y ella se rindió por completo.
La llevó hasta la cama, donde siguieron besándose con una intensidad que mezclaba dulzura y hambre contenida. Sus labios viajaron por su cuello, su respiración se entrecortaba, y el roce de su piel le arrancaba un suspiro que parecía romper el silencio.
Justo cuando sus dedos se entrelazaban, cuando la distancia entre ambos desaparecía, Elaisa despertó sobresaltada.
El corazón le latía con fuerza, el cuerpo ardía y el cuarto parecía demasiado pequeño para tanto deseo. Se quedó quieta, mirando al techo, intentando recuperar el aliento.
Una sonrisa se le escapó, seguida de un suspiro frustrado.
—Estás loca, Elaisa... —murmuró en voz baja, cubriéndose la cara con las manos.
Sabía que lo deseaba, pero también sabía que no debía. Cerró los ojos otra vez, intentando convencer a su cuerpo de olvidar lo que su mente no podía dejar atrás.